Los Sosa de Zafra

 En familysearch, los Sosa más antiguos en Extremadura se encuentran en Zafra y Don Benito. Me hace pensar que se asentaron posteriormente en Almendralejo, aunque tb aparecen en Llerena. 

Los Sosa de Almendralejo/Llerena son López de Sosa y su hijo Alonso de Sosa, que a su vez aparece como médico en Villafranca (de los Barros), a unos 16 km de Almendralejo. Preguntado por los orígenes de un pretendiente a la Orden de Alcántara, se menciona a estos Sosa y se pregunta a un testigo si acaso los Sosa de Villafranca tenían algo que ver con los Sosa encartados por la Inquisición en Orense o Monforte de Lemos. Se habla de origen portugués de los Sosa o Soussa, y se menciona un lugar llamado Fogosso (solo encontré una localidad llamada Folgosa en Galicia).   

En los Cuadernos de Zafra encuentro el siguiente artículo:

https://museosantaclara.zafra.es/cuaderno-de-cafra-19-2023

Mercaderes y comercio en Zafra comienzos del siglo XVII: Las compañías de paños y sedas de María Sánchez y Gaspar Sánchez de Sosa 

Rafael Caso Amador 

Introducción 

Desde la Baja Edad Media, y especialmente desde las décadas finales del siglo XV, Zafra participa de los caracteres generales del reino de Castilla, en donde el crecimiento demográfico se acompañó de un paralelo desarrollo económico, en que el aumento de la producción agrícola marcha junto al incremento de la actividad artesanal y el auge del comercio. Tras una coyuntura negativa a comienzos del siglo XVI, este proceso de crecimiento y desarrollo se extendió al menos hasta las décadas finales del primer siglo de la modernidad. El alza de la población y el crecimiento económico favorecieron a su vez la aparición y consolidación de un sistema urbano articulado en torno a grandes núcleos de población, que servían de atracción a los habitantes de zonas rurales, que fueron por su parte las destinatarias de los productos manufacturados elaborados en esas ciudades. 

Y si este esquema es aplicable al conjunto del reino de Castilla1 , el territorio bajoextremeño se sitúa en una zona de contacto entre dos de los grandes sistemas urbanos, en torno a Toledo y Sevilla, que articulaban el territorio de la corona de Castilla; en este entorno, donde se sitúa Zafra, se debe además considerar como factor positivo fundamental la proximidad del reino portugués y el consecuente carácter de la zona como área de paso de rutas comerciales procedentes de varias zonas castellanas, por ejemplo, y entre las de mayor presencia comercial, Córdoba, ciudad con una importante industria textil basada en la elaboración de la lana y la seda, con 1 

El proceso de urbanización, que se acelera desde 1525, conforma, a finales de la centuria, a Andalucía y Castilla la Nueva como zonas con una red de ciudades bastante densa, aunque la capitalidad de Madrid introducirá, a partir de 1561, alteraciones del sistema en perjuicio de Valladolid y, sobre todo, Toledo. 


Ver, por ejemplo, REHER, David-Sven: “Auge y declive del mundo urbano de la Corona de Castilla durante la Edad Moderna. Aspectos de un reajuste de largo alcance”, en L. A. Ribot García y Luigi de Rosa (dirs.): Ciudad y mundo urbano en la época moderna, Madrid, Ed. Actas, 1997, pág. 45; MONTEMAYOR, Jorge: “La  “La red urbana en Castilla la Nueva en los siglos XVI y XVII”, Brocar, nº 13 (1987), págs. 150-151.

Portugal como uno de sus primeros mercados exteriores, según los estudios del historiador Juan Ignacio Fortea2 . 

En ese contexto, de desarrollo económico continuado y su resultante de enriquecimiento de los distintos grupos sociales, la frontera con el vecino reino no era una barrera infranqueable sino una demarcación política que en modo alguno parece haber impedido, al menos durante el siglo XVI, los contactos demográficos, económicos, sociales y culturales, según van demostrando las más recientes investigaciones. Es por tanto en el área sur de la actual provincia de Badajoz donde en el siglo XVI se marca un extenso territorio nucleado por poblaciones de innegable carácter urbano que desde el extremo oriental se extienden en dirección a la frontera portuguesa; encontramos así, además de Zafra, a otras poblaciones como Azuaga, Llerena, Fuente de Cantos, Fregenal de la Sierra y Jerez de los Caballeros que, además de sobrepasar los 5000 habitantes, destacan por la importancia del sector terciario, con el protagonismo de un grupo de mercaderes (muchos de ellos de origen judeoconverso) en alianza con otro rico y activo sector de artesanos. Esas ciudades actuaban, entre otros aspectos, como centros económicos de redistribución, abastecedores de mercados rurales de extensión más o menos amplia, que en el caso de Zafra a finales del siglo XVI abarcaban hasta un radio de 90 kms. 

Y aunque tradicionalmente se ha caracterizado a la feria de Zafra como de carácter ganadero3 , la historiografía más reciente viene indicando la importancia de los productos textiles, que podían llegar a representar la mayoría de los productos vendidos, al menos en las operaciones comerciales a crédito. El comercio de tejidos, preferentemente fabricados con lana aunque también con seda, lino o algodón, era, después del de la alimentación, el sector mayoritario de los intercambios en la Edad Moderna, al ser el vestido, junto con el calzado, producto de necesidad básica4 . Toda esa actividad artesanal y comercial viene siendo reconocida, junto al apoyo de los titulares del Estado de Feria, como una de las bases principales de la riqueza y engrandecimiento de la ciudad de Zafra desde la Baja Edad 2 

Ver FORTEA PÉREZ, Juan Ignacio: Córdoba en el siglo XVI: Las bases demográficas y económicas de una expansión urbana, Córdoba, 1981. 3 Por ejemplo, en VÁZQUEZ DE PRADA, Valentín: Historia económica y social de España. Volumen III. Los siglos XVI y XVII, Madrid, 1978, pág. 538, donde, para Extremadura, menciona a la feria de Zafra, junto a las de Plasencia y Trujillo, como eminentemente ganaderas. 4 CASO AMADOR, Rafael: “Comercio y crédito en Zafra en el último tercio del siglo XVI”, en J. M. Moreno González y J. C. Rubio Masa (coords.): Ferias y mercados en España y América. A propósito de la 550 Feria de San Miguel de Zafra, Zafra, 2007, págs. 119-140.

Media. Y sobre ellos existe ya una abundante bibliografía, en la que se incluyen desde monografías, varias de ellas resultado de sendas tesis doctorales, hasta un gran número de trabajos de investigación, muchos de ellos publicados en la obra Ferias y mercados en España y América5 y en la valiosa revista Cuadernos de Çafra. Fuente fundamental para estas investigaciones ha sido el Archivo Histórico Municipal de Zafra y una herramienta imprescindible, los índices elaborados a lo largo de años por su archivero, el Dr. José María Moreno. Gracias a ellos, y citando ahora por cuestiones de espacio solo las monografías, se han estudiado y se conoce ya la evolución histórica de la capital del Estado de Feria en la Edad Moderna, tanto en lo referente a la población6 , como a las instituciones de gobierno y su contexto social7 y al ámbito sociocultural8 . 

Pero, al igual que sucede para el conjunto de la corona de Castilla, ha sido menos estudiado uno de los componentes de la actividad económica, el comercio interior, respecto al cual, para Zafra, los distintos autores vienen señalando el protagonismo de un numeroso grupo de mercaderes y el auge de las ferias anuales, especialmente las de San Juan y, sobre todo, la de San Miguel. Era una de las conclusiones de la extrapolación a un periodo más amplio de los datos referentes a un año concreto, 1576. En ese trabajo, Zafra quedaba definida en esos momentos como un núcleo de población con una actividad mercantil importante que atendía a un mercado con un radio geográfico dilatado, en el que participan unas cien poblaciones de características y jurisdicciones diversas. Se concluía asimismo que la actividad comercial se basaba en la compraventa de productos textiles procedentes de varios centros productores y distribuidores de la península que llegan a Zafra mediante la actividad de mercaderes de esas zonas que se desplazan hasta ella. Junto a los textiles se evidenciaba una presencia considerable de comercio de pieles curtidas, presun5 


MORENO GONZÁLEZ, J. M. y RUBIO MASA, J. C. (coords.): Ferias y mercados en España y América. A propósito de la 550 Feria de San Miguel de Zafra, Zafra, 2007. 6 CORTÉS CORTÉS, Fernando: La población de Zafra en los siglos XVI y XVII, Badajoz, Diputación Provincial de Badajoz, 1984. 7 VALENCIA RODRÍGUEZ, J. M.: El poder señorial en la Edad Moderna: La Casa de Feria (siglos XVI y XVII), Badajoz, Diputación Provincial, 2010. 8 RUBIO MASA, Juan Carlos: El mecenazgo artístico de la Casa Ducal de Feria, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2001; MORENO GONZÁLEZ, J. M.: Educación y cultura en una villa nobiliaria: Zafra, 1500-1700, Huelva, Universidad de Huelva, 2014. Juan Carlos Rubio Masa y José María Moreno González hacen un excelente resumen de la situación de Zafra a finales del siglo XVI y comienzos del XVII en su obra La Casa grande. Una morada para un mercader, Zafra, 2023.


tamente elaboradas por un sector artesano local, que podría establecer a través de los mercaderes anteriores sus propias redes de distribución9 . Esa actividad comercial se distribuía a lo largo del año de forma irregular, destacando como periodos de máximo movimiento los meses de primavera y del inicio del otoño, en los que se sitúan las ferias de San Juan y San Miguel; en estas ferias, la tipificación de los productos comercializados era similar a la global resultante para el conjunto del año. 

Es necesario verificar esas conclusiones y profundizar en aspectos como la presencia y actividad compañías comerciales, para las cuales y referidos a Extremadura hay un amplio campo de investigación pendiente, en el que por fortuna destacan trabajos recientes como el del profesor García Barriga referente a Plasencia10. 

Sobre ese tema se hace aquí una pequeña aportación, consistente en el estudio de una compañía registrada en 1600 y renovada en 1602, formada por dos socios, María Sánchez y Gaspar Sánchez de Sosa, ambos vecinos de Zafra y vinculados al mundo del comercio. 

La creación de la compañía 

La primera compañía se escritura, bajo el título de carta de contrato y compañía, el 8 de abril de 160011. Los dos socios que la forman, además de ser cuñados, pertenecían a familias de mercaderes: María Sánchez era viuda del mercader Pedro Hernández Avecilla, mientras que Gaspar era hijo y hermano de mercaderes, ejerciendo él asimismo actividades comerciales, y estaba emparentado con el primero a través del matrimonio con su hermana, María de León. María Sánchez era además hija del mercader de curtiduría Pedro Sánchez, marido de Isabel Sánchez, que conceden a su hija en septiembre de 1589 una dote valorada en la notable cantidad de 2500 ducados, que incluía un ajuar tasado en 163 681 maravedís, una casa apreciada en 300 ducados y 661 211 maravedís pagados en reales de plata12.

9 CASO AMADOR: “Comercio y crédito...”, passim. 10 GARCÍA BARRIGA, F., “Compañías a pérdida y ganancia en Plasencia (1530-1620)”, Revista de Estudios Extremeños, tomo LXXV, n.º III, 2019, págs. 851-889. 11 Archivo de Protocolos del Distrito de Zafra (en adelante APDZ), Rodrigo de Paz 1600, fol. 681. 12 APDZ, Rodrigo de Paz 1589-2, fols. 1022-1025r. Carta de concesión de dote de 14 de septiembre de 1589

Pedro Hernández Avecilla era también hijo de mercader, Pablo Hernández Avecilla, a quien se localiza ejerciendo actividades comerciales en las últimas décadas del siglo XVI. De este modo, en 1591 hay constancia de que forma parte de una compañía junto a Lorenzo González Gutiérrez y García Ramírez Durán, vecinos de Zafra, que ese año le dan poder para la compra de productos textiles en Toledo, Córdoba y Baeza13. Tres años después, junto con García Ramírez Guzmán (uno de los socios en 1591), da poder para el cobro de deudas al segedano Diego de Ávila y a Benito Gómez Marín, vecino de Fregenal de la Sierra14. 

Gráfico nº 1. Relaciones familiares de María Sánchez y Gaspar Sánchez de Sosa.


Por su parte, Gaspar Sánchez de Sosa era hijo del mercader Pedro González, casado con María de las Nieves, siendo mercader al menos otro de sus hijos, Sebastián de Sosa y las Nieves, que se avecindará y trabajará en la cercana localidad de Jerez de los Caballeros15. 


13 APDZ, Rodrigo de Paz 1590-2/1591, fol. 806. Carta de poder de 14 de abril de 1591. 14 APDZ, Rodrigo de Paz 1594, fol. 202v. Carta de poder de 2 de julio de 1594. 15 De Sebastián de Sosa, a tratar en otra ocasión, hay datos que indican graves problemas en el ejercicio de su profesión, de modo que llega a ser encarcelado por deudas con su propio padre, debiendo intervenir como mediador su hermano Gaspar Sánchez de Sosa. APDZ, Rodrigo de Paz 1590-2/1591, fol. 947. Carta de 15 de julio de 1591. Años después, ya en el siglo XVII, da poder a su esposa, María Gudínez y a su hermano Gaspar Sánchez de Sosa para la venta de todos sus bienes. APDZ., Agustín de Paz 1609-2, fol. 398r. Carta de poder de 7 de agosto de 1609. Preámbulo 

Como hijo y factor de Pedro González, a Gaspar se le documenta interviniendo en varias operaciones a finales del siglo XVI, periodo en que completaría su formación y estrecharía contactos con los componentes de las diversas redes comerciales. Así, en 1591, recibe de él poderes para el cobro de deudas, algunas de ellas indicativas de que las actividades comerciales del padre incluían no solamente productos textiles16. Tres años más tarde le apodera para la compra de productos textiles («paños sedas raxas telillas y otras qualesquier mercadurias que le pareçiere») en Segovia, Toledo y otras ciudades17; el mismo día, recibe también poder del doctor Guzmán de Guevara, vecino de Zafra, para la compra de libros en Medina del Campo18. También en 1594, con otros dos factores del padre, Martín Moreno y Cristóbal de Orzales, recibe poderes para el cobro de deudas19. Tras su matrimonio con María de León, y en cuenta del pago de la dote, también importante y superior a los 2 000 ducados20, recibe de su suegro poder general para el cobro de varias deudas en Fuente del Maestre y Almendral21. La constitución de la compañía entre Gaspar Sánchez de Sosa y María Sánchez estuvo precedida de la autorización del alcalde mayor de Zafra a la de su marcha a Indias, donde está en 1616, cuando otorga testamento su hermano Gaspar Sánchez de Sosa. APDZ, Agustín de Paz Tinoco 1616, fol. 789r. Testamento de 16 de octubre de 1616. 16 Para el cobro de lo debido por «qualquier concejo o concejos e personas particulares» procedentes de venta de trigo y cebada «e otras cosas» es el poder que le da, junto a Pedro López de Sosa, también cuñado de Gaspar, y Cristóbal de Orzales, vecinos también de Zafra, a finales de 1591. APDZ, Rodrigo de Paz 1590-2/1591, fol. 436. Carta de poder de 31 de octubre de 1591. 17 APDZ, Rodrigo de Paz 1594, fol. 574r. Carta de poder de 9 de febrero de 1594. 18 MORENO GONZÁLEZ: Educación y cultura…, pág. 230. 19 APDZ, Rodrigo de Paz 1594, fol. 191. Carta de poder de 15 de julio de 1594. 20 La carta de promesa de dote con María de León se fecha a comienzos de noviembre de 1588 y se fija en 700 000 maravedís. APDZ, Rodrigo de Paz 1589-1, fols. 101-102r. Carta de promesa de dote de 1 de noviembre de 1588. Mientras que la carta de entrega es casi un año posterior, de septiembre de 15. Ibídem, fol. 758r. Carta de entrega de dote de 15 de septiembre de 1589. 21 APDZ, Rodrigo de Paz 1589-2, fol. 711. Carta de poder de 15 de octubre de 1589. Para el cobro recibe las cartas de obligación originales correspondientes a las deudas de Pedro Alonso Marques, vecino de la Fuente del Maestre (12 ducados), el clérigo Pedro Guerrero (8 ducados), Francisco Hernández Mateos (dos obligaciones por 9 ducados), los dos de la misma vecindad, y de Pedro Ortiz, vecino de Almendral (16 ducados).

segunda22, que antes había sido además nombrada tutora y curadora de sus hijos tras el fallecimiento de su marido23. 

La carta de contrato y compañía entre María Sánchez y Gaspar de Sosa contiene, como es habitual, una serie de condiciones, las denominadas capitulaciones, que debían regular su funcionamiento («otorgamos e conoçemos por esta presente carta las dichas partes que somos convenidos e conçertados de asentar trato y conpañia en tienda de paño y sedas frisas y otras mercaderias semejantes en la forma y con las capitulaçiones siguientes»). 

La duración prevista de la compañía era de tres años, que se empezaron a contar desde el día de San Juan de junio de 1599, casi un año antes de su formalización ante el escribano como fedatario público, por lo que su conclusión quedaba fijada para la misma fecha, el 24 de junio de 1602. El cuerpo de hacienda se fijaba en 1414861 maravedís (equivalentes a 41 614 reales), correspondiente al valor de la herencia recibida por María Sánchez de Pedro Hernández Avecilla y en la que se incluían las existencias de tejidos resultantes de su actividad como mercader, las denominadas mercaderías, y los créditos a cobrar, tras haber deducido las deudas del propio mercader fallecido tanto con abastecedores como derivadas de otros gastos de gestión, todas ellas contabilizadas hasta el 7 de julio de 1599. Unas y otras aparecen detalladas en sendos listados añadidos en este caso al cuerpo de la escritura, y que permiten el análisis de los precios de venta, las zonas de abastecimiento de los distintos tejidos, o el radio de acción de la compañía, al diferenciarse en la lista de deudores sus localidades donde estaban avecindados. 

Respecto a los nuevos créditos a favor y deudas que se fueron adquiriendo a partir del 7 de julio eran ya responsabilidad de la compañía, previéndose que al finalizar los tres años de duración de esta cada uno de los socios recibirían el porcentaje correspondiente, tanto de pérdidas como de ganancias. Del capital social de la compañía dependían una serie de gastos: pago de las alcabalas de paños, sedas, frisas y otros productos textiles, renta de las

22 APDZ, Rodrigo de Paz 1600, fols. 682-684. Auto del alcalde mayor de 17 de diciembre de 1599. En la información que precede a la autorización son citados como testigos propuestos por la solicitante su suegro Pablo Hernández Avecilla, su cuñado el mercader Garci Hernández Mazariegos y su hermano Francisco Nieto. 23 No se conoce aún la fecha exacta de la muerte de su marido, pero en abril de 1599 le ha sido ya concedido, como viuda, la tutoría y curaduría de sus hijos, como se testimonia en el poder que concede precisamente a Gaspar de Sosa para el cobro de deudas de su marido fallecido. APDZ, Rodrigo de Paz 1599, fol. 1022r. Carta de poder de 21 de abril.

casas donde se situaba la tienda y las de vivienda de María Sánchez y sus hijos, salarios de factores y dependientes de la tienda entre los que son expresamente mencionados. 

También se extraían de ese capital social, en primer lugar de las ganancias que se fueran obteniendo, los gastos de alimentación y vestido de los dos socios (incluyendo los de los hijos y criados de María Sánchez) valorados en 24 reales semanales y 30 fanegas de trigo anuales, mientras que Gaspar Sánchez, en tanto que no aportara capital, solo podría recibir 8 reales semanales. 

Era Gaspar Sánchez de Sosa el responsable de la gestión efectiva de la compañía, al hacerse responsable, entre otras obligaciones, de la redacción de los libros de contabilidad24. 

En su calidad de gestor debía además elaborar balances anuales del capital de la compañía, encargándose además de las compras, bien fueran al contado o a crédito, todas las cuales debía asentar en el libro de compras en un plazo anterior a un mes, contando con el poder otorgado previamente por María Sánchez en calidad de socia para esas adquisiciones de tejidos, bastando con la anotación en el libro para que se consideraran efectivas y a nombre de la compañía. 

Como ayuda en su trabajo Gaspar Sánchez podía contar con un factor y un dependiente de la tienda, con capacidad para vender y cobrar, cuyos salarios y gastos de manutención corrían igualmente por cuenta de la compañía, debiendo anotarse en el libro correspondiente las fechas de alta y baja en su trabajo; en esos momentos como dependiente de la tienda, el denominado «moço de tienda», Gaspar tiene ya a su servicio al llamado Sebastián, al que se destinan ya por cuenta de la compañía 200 reales anuales: «porque de presente tengo por moço de tienda a Seuastian el qual // tengo en mi casa e yo le doy de comer se entiende que e de sacar del cuerpo de la dicha hazienda para comida cama y ropa lauada al dicho Seuastian duzientos reales cada vn año». 

Dada la desigualdad de las aportaciones iniciales de los dos socios, Gaspar solo había de recibir el 14% de las ganancias, previo descuento del ca

 24 «Yten se declara que yo el dicho Gaspar Sanchez e de ser obligado a tener libro de caxa y manual y borrador en que asiente por quenta y razon lo que se negociare en la dicha conpañia asentando lo que se vendiere fyado en el libro manual e mayor y ansimismo tengo de tener vn libro aparte en que asientem las conpras de las mercaderias que conprare al fyado y al contado para que en todo tienpo se pueda uer lo que se negocia y deudas que se deuen y deue la dicha hazienda». Falta la referencia documental. APDZ, Rodrigo de Paz Tinoco 1600, fol. 663r. Carta de contrato y compañía.

pital en existencias y créditos a favor aportado por María Sánchez, hasta tanto que aquel hiciera igualmente una aportación de capital. 

En ese momento se habría de realizar un nuevo balance a fin de conocer el estado del negocio y conocer las ganancias o pérdidas que se hubieran producido hasta entonces, para posteriormente someter al criterio de otros dos mercaderes de Zafra, Fernando López de Mesa y García Ramírez Durán, los porcentajes a recibir por cada socio en función de sus aportaciones a los bienes de la compañía. 

Finalmente, quedaba prevista la disolución de la compañía tras finalizar los tres años, proceso que debía incluir el pago a los proveedores y otras deudas, la aportación de cada socio, empezando por María Sánchez, y el reparto de los beneficios y las posibles pérdidas, contando de nuevo con el criterio de los mismos mercaderes a cuyo arbitraje se recurre. 

La compañía también se podía disolver a criterio de María Sánchez si transcurrido un año desde el inicio de las actividades Gaspar Sánchez de Sosa no hubiese aportado ningún capital. 

La renovación de la compañía en 1602 

Esta compañía se renueva en 1602, escriturándose el 16 de julio. Esta vez la duración se establece en cuatro años, hasta el 10 de julio de 1606. Su objetivo sigue siendo el mismo, como se señala en una de las capitulaciones referentes a las obligaciones de Gaspar Sánchez, que establece que lo que ha «de tratar durante esta compañía a de ser en mercaderias de paños y sedas y otras al dicho trato tocantes como hasta aqui lo a hecho conprando mercaderias licitas y que se puedan conprar y vender sin pena alguna y negociando liçitamente y si por no lo hazer algun riesgo le viniere a de ser por su quenta y la ganançia en qualquiera caso a de ser por quenta desta conpañia».

 Y a diferencia también de la anterior, la capacidad de disolución se permite para Gaspar Sánchez de Sosa en cualquier momento por las causas que estime oportunas, procediéndose al balance final, con el pago de las deudas y el reparto de beneficios; en cambio, su socia, María Sánchez, carece de esa potestad para apartarse de la compañía. 

Por cuenta de la compañía corren los gastos de vivienda de los socios, así como los de alcabalas, salario de factores y dependientes, «y todo lo demás que fuere neçesario para la administración y cobrança y conpra de mercaderías y las demás cosas neçesarias a la dicha conpañia». 

Se incrementa ligeramente el capítulo para gastos ordinarios de los socios, que es ahora de 36 reales semanales y 3 cahíces de trigo anuales para cada uno de los dos socios, así como los tejidos necesarios para sus vestidos y los de los hijos, valorados al precio de compra, todos los cuales, al igual que los anteriores, se irían registrando para su contabilidad en el momento de la disolución de la compañía 

El sistema de contabilidad se menciona con mayor detalle en otra de las capitulaciones, nombrándose la existencia de varios libros25. 

Los dos socios siguen estando obligados por igual a responder de todos los documentos que se fueran emitiendo, tanto los correspondientes a las compras como a las ventas, aunque sigue siendo Gaspar Sánchez de Sosa el gestor de todas las operaciones y el responsable, como se ha visto, de la redacción de los libros contables, obligación que se remarca en otra capitulación que le responsabiliza de la anotación de todas las compras en el libro correspondiente «sin quedar ninguna que no se asiente en el dicho libro dentro de como las comprare». 

Una cuestión fundamental, que explica la renovación por cuatro años, es que a tenor de las cantidades que se fijan como capital social y de las aportaciones de los dos socios, la primera compañía parece haber tenido unos elevados beneficios. 

Si el capital social en la primera era de 1 414 861 maravedís, aportados por María Sánchez como socia capitalista, ese capital inicial se eleva en la segunda a 3 936945, procedentes de las aportaciones de los socios, resultado a su vez del primero y de las mismas ventas efectuadas por la compañía creada en 1600, y de una inversión adicional de Gaspar Sánchez de 644958. 

Resultarían así unos beneficios netos de 1 877126, equivalentes a un 133% respecto al capital social invertido en la primera compañía según la escritura de 1600, demasiado elevados, por lo que es casi obligado entender que Gaspar Sánchez hizo una inversión de capital a la primera compañía anterior a la de 1602, como se contemplaba en una de las capitulaciones. Pero de cualquier modo la compañía era claramente rentable.

25 «Yten se declara que yo el dicho Gaspar Sanchez e de ser obligado a tener libros en que asiente por quenta y razon todo lo que se negoçiare en la dicha conpañia asentado lo que se vendiere fiado en el libro manual y mayor y ansimismo tengo de tener librom de conpras en que asiente todas las mercadurias que conprare al contado y al diado con claridad todo de manera que se pueda ver y entender lo que se deviere y ansimismo a de ser obligado a tener libro libro de cobrança donde se asiente todo lo que conprare y lo que pareçiere escrito en los dichos libros de letra del dicho Gaspar Sanchez ansi puesto por su quenta como por la de la dicha Maria Sanchez por eso se a de estar y pasar sin otra declaraçion ni aueriguaçion alguna». Falta la referencia documental. APDZ, Rodrigo de Paz Tinoco 1602, fol. 167r. Carta de contrato y compañía

Los productos vendidos: tipos, precios y procedencias

 Como documentos adjuntos a ambas escrituras de fundación de las compañías se protocolizaron también varios listados que detallan tanto las existencias de tejidos como los créditos a favor que constituían los capitales sociales iniciales. 

En 1600 esos denominados memoriales se insertan en la misma carta de constitución de la compañía, apareciendo en primer lugar la Memoria de mercaderías y preçios, heredadas por María Sánchez de su marido, el mercader Pedro Hernández Avecilla, seguida de la Memoria de las deudas que se deuian a la hazienda hasta siete de julio de noventa e nueue años; en cambio en la de 1602 esos listados constituyen documentos adjuntos que se incorporan al de constitución. 

En los inventarios de existencias se detallan el tipo de telas y tejidos (incluyendo en bastantes casos la procedencia y ocasionalmente en el de 1602 los mercaderes vendedores), la cantidad almacenada, su precio por vara y el importe total. 

La diversidad de tipos de telas y tejidos26 (los tipos concretos llegan hasta 92 de lana y 76 de seda, considerando que un mismo tipo varía en su calidad según el lugar de elaboración, lo que explica el prestigio de algunos paños y sedas) y la paralela diferenciación de precios, son indicativas de la diversidad de clientes según su poder adquisitivo, reservándose los variedades de mayor precio a los grupos sociales de mayor estatus social y las de menor precio a los grupos más humildes. 

En este sentido, el del uso diferenciado según grupos sociales, es mayor el valor de las de seda a pesar de que son más numerosos los tipos de telas elaboradas con lana (92 en 1600 y 76 en 1602), según se resume en el siguiente cuadro: 

26 Para la clasificación de todas denominaciones recogidas en los inventarios se han consultado especialmente dos obras: DÁVILA CORONA, R. M.; DURÁN PUJOL, M.; GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Diccionario histórico de telas y tejidos. Castellano-Catalán, Salamanca, 2004, y HERRERO GARCÍA, Miguel: Los tejidos en la España de los Austrias. Fragmentos de un diccionario, Madrid, 2014. Dado la limitación del espacio disponible se deja para otra ocasión la reproducción de los cuadros correspondientes con el detalle de tipos y precios, indicándose ahora unos grupos generales



Otro aspecto a analizar según estos inventarios de existencias es el de la procedencia de las telas, indicadas probablemente en aquellos casos que son expresivos de características propias que las diferencian por su calidad e influyen por tanto en su precio, siendo esa especificación mucho más frecuentes en el caso de los paños y muy escasa para las sedas, para las que se debe suponer una procedencia mayoritariamente toledana, dada la presencia de mercaderes de esa ciudad en Zafra, como se comenta más adelante. 

En este sentido, en 1600 aparecen como centros de producción las siguientes localidades: Segovia, de la que proceden paños, en los grupos de veintenos, veintidosenos, veinticuatrenos y rajas negras. Baeza, de donde llegan paños veintidosenos (azules y verdes), veinticuatrenos de distintos tipos (moriscos, capa de rey, plomados, encinados y verdes), escarlatines y velartes. Córdoba, origen de paños veinticuatrenos, escarlatinas, avelartados y bayetas. Ciudad Real, donde se adquieren veinticuatrenos pardos, al igual que en Cuenca. Alburquerque, es uno de los centros de producción extremeños cuyos tejidos, paños dieciochenos azules27, llegan a Zafra. Es un producto del mismo tipo al elaborado en Cáceres, donde se adquieren también paños azules. 

27 La importancia de Alburquerque como centro productor de paños se testimonia a través de su presencia en 1668 en la relación de aranceles de los productos textiles exportados a Portugal, RIPIA, Juan de la: Práctica de la administración y cobranza de las rentas reales y de los ministros que se ocupan de ellas, Madrid, 1769, pág. 427. Su elaboración consta ya desde finales del siglo XVI, al aparecer entre los tejidos usados para los uniformes de los soldados que participaron en la flota de la Armada Invencible en 1588. GRACIA RIVAS, Manuel: “Aportación al estudio económico de la Gran Armada. Las libranzas del pagador Juan de Huerta, en Lisboa”, Revista de Historia Naval, año IV, nº 13, 1986, págs. 52 y 67. 28 La comarca de Cameros es uno de los principales centros abastecedores de productos textiles en las décadas finales del siglo XVI, como se testimonia en MORENO GONZÁLEZ, J. M., “La presencia camerana en las ferias durante el siglo XVI”, en J. M. Moreno González y J. C. Rubio Masa (coords.): Ferias y mercados..., Zafra, 2007, págs. 105-118. Otra prueba de ello sería que en 1576 es el tercero por el valor de los créditos concedidos a través de cartas de obligación. CASO AMADOR, Rafael: “Mercaderes y comercio de productos textiles en Zafra en 1576”, Cuadernos de Çafra. Estudios sobre la historia de Zafra y el Estado de Feria (Zafra), nº V (2007), pág. 272.


De la madrileña localidad de Las Navas proceden rajas azules y de colores y de la también madrileña Navacerrada paños veintidosenos; son centros que aparecen igualmente como abastecedores en 1576. 

Es el caso también de la vallisoletana La Parrilla, de donde constan en 1600 la fabricación de dieciochenos pardos. De Agudo (Ciudad Real) proceden paños veinticuatrenos pardos y moriscos, mientras de Nieva, quizás la localidad riojana de la comarca de Cameros o de la segoviana Santa María de Nieva, para la que también consta la elaboración de paños, donde se adquieren paños veintidosenos. 

Más lejano es el centro de elaboración de los productos textiles calificados de «serranos», para los que se ha documentado una procedencia riojana, de la ya mencionada zona de Cameros28. Serranos son numerosos tipos de paños, generalmente de baja calidad, como catorcenos (turcos, argentados, ranados), secenos (pardos, verdes, azules, salmonados, aceitunados y capa de rey) y dieciochenos azules y pardos, aunque también aparezca un veinticuatreno azul. 

De los tejidos de seda solo se especifica el origen en un caso, el de las granas de Valencia. En el inventario de 1602 solo aparecen productos textiles de Baeza, Córdoba, Segovia, Cuenca, Ciudad Real y Valencia, pero en cambio se hacen constar en varias ocasiones las identidades de los vendedores, aunque no el de su localidad origen, que solo conocemos en el caso de Alonso de Herrera, del que tampoco se indica su vecindad, pero del que se sabe su pertenencia a una familia de Toledo con la que son frecuentes las relaciones comerciales al menos desde el siglo XVI.

Otro de los vendedores, Juan Ramírez, puede ser uno de los mercaderes de Zafra que actúan en esos momentos, que en este caso revendería a otro miembro de la comunidad de mercaderes productos que le son requeridos, indicio de relaciones amistosas y de la posibilidad de la existencia de áreas de venta diferenciadas entre ellos. 

Por otro lado, la presencia de hasta once vendedores distintos de los que se hace constar sus identidades, señalándose en varios su calidad de mercader, es también un dato de interés, ya que viene a ser prueba de cómo el gestor de la compañía, Gaspar Sánchez de Sosa, y sus factores conocen el mercado de los productos textiles y mantiene los contactos suficientes para poder adquirir los más adecuados por su calidad y precio. 

Aspecto que se confirma si se consideran además los nombres de otros varios vendedores de los que el fallecido Pedro Hernández Avecilla, marido de María Sánchez, era deudor, y de los que se indica además su nombre y apellidos y su vecindad, entre ellos el mencionado Alonso de Herrera. Son estos los siguientes: 

Cuadro nº 2. Deudas del mercader Pedro Hernández Avecilla.


La presencia de hasta cinco mercaderes de Zafra como proveedores de Pedro Hernández Avecilla (de los cuales uno, Pablo Hernández Avecilla, es su padre y otro, Pedro González, el de Gaspar Sánchez de Sosa) vendrían a confirmar, además de vínculos familiares, la existencia de buenas relaciones entre los miembros de la comunidad segedana de comerciantes de productos textiles. 

Las zonas de venta 

Los listados de créditos a favor informan, por su parte, no solo del ámbito geográfico de actuación de la compañía registrada ante escribano en 1600 y renovada en 1602, sino que permite también, a tenor de las cuantías de esas ventas a crédito, una aproximación a los grupos que adquieren sus productos. Recurso al crédito que puede entenderse como complementario de las ventas con pago, por lo que estos listados reflejan solo a una parte de la clientela. 

El método normal de identificación del deudor es mediante su nombre y apellido, circunstancialmente complementados con alguna relación familia (hermano de..., suegro de..., etc.) o la profesión29, probablemente en casos de homonimia. 

Debe reseñarse por otro lado la presencia de la mujer como titular de un porcentaje apreciable de estas deudas, es de suponer que en caso de viudas30. En la carta de constitución de la compañía en 1600, se inserta la Memoria de las deudas que se deuian a la hazienda hasta siete de julio de noventa e nueue años, que incluye, junto a las pendientes con Pedro Hernández Avecilla que hereda su viuda María Sánchez y aporta como capital social a la compañía y que se nombran como «deudas viejas», las calificadas como «deudas nuevas», correspondientes a los pagos a crédito pendientes durante el periodo de funcionamiento de la compañía anterior a su registro ante el escribano público. 

Las primeras serían las recogidas en el Cuadro nº 3.

29 En el listado de 1600, por ejemplo, la profesión se indica en 34 casos, el 21% del total, figurando, excepto un hortelano, representantes de los sectores secundario (entre ellos 9 sastres) y terciario (7 clérigos). 30 En el listado de 1600 aparecen 24 mujeres, la inmensa mayoría nombradas como viudas, en varias ocasiones con la identidad del marido, probablemente antiguos clientes


Como se ve, la actividad comercial del padre de María Sánchez, con un mínimo de 156 clientes, se centraba en siete localidades, especialmente en dos de escasa población como son Valle de Matamoros y Valle de Santa Ana y las más alejadas de Zafra, donde se le adeuda el 25% del total, seguidas de Fuente de Cantos y Bienvenida, también con deudas totales superiores a los 3 000 reales, más cercanas a la capital segedana como también lo están las tres restantes31. 

Se movería por tanto en un territorio de ventas con un radio de acción de hasta 45 kms. 

Las denominadas «deudas nuevas», que corresponderían al periodo de funcionamiento de la compañía en que todavía no se ha formalizado la escritura ante escribano, corresponden a ventas a crédito realizadas en Bienvenida y Jerez de los Caballeros por un importe total de 15368 reales, casi del mismo volumen que las pendientes de cobro y que con las anteriores totalizan la cantidad aportada en 1600 por María Sánchez como créditos a favor de la nueva compañía. 

El importe de esas deudas oscila entre los 238 maravedís (equivalentes a 7 reales) del sastre Juan Núñez de Fuente de Cantos y los 67428 de Alonso Gómez Morales, vecino de Bienvenida, diferencia que debe entenderse como expresión de sus ingresos económicos y por tanto de sus respectivas capacidades adquisitivas. 

31 Se toman las distancias existentes en la actualidad por carreteras, que en su mayor parte siguen el trazado de los caminos de la Edad Moderna.

En la renovación de la compañía en 1602 a la escritura correspondiente le siguen como documento anexo los memoriales con los inventarios de existencias, del que anteriormente se ha hecho un análisis general, y listados de deudores y acreedores, con una estructura y un contenido informativo semejante a los anteriores. 

Respecto a los primeros, se hace constar por una parte los créditos a favor de Pedro Hernández Avecilla aportados por su viuda como parte del capital social en 1600, de los que restan por cobrar un total de 173 529 euros, lo que representa un 12,3% de ese capital inicial y que serían deudas de difícil cobro. 

Al anterior se añade el listado de nuevos créditos a favor concedidos a lo largo del periodo de funcionamiento de la compañía hasta 1602. Su reparto por localidades con importes totales de las deudas se resume en el Cuadro nº 4. 

Cuadro nº 4. Créditos a favor de la compañía en 1602 según localidades.



Resulta la existencia de una clientela extensa, notablemente ampliada en relación a la existente en 1600, más aún si se sumaran las deudas de los que compraron al contado y que por tanto no figuran en esta relación, clientela además extendida por un territorio que abarca no solo el suroeste de la actual provincia de Badajoz sino también el norte de las de Huelva y Sevilla, y al que pertenecen el total de 28 localidades en las que se han realizado ventas desde el funcionamiento de la compañía desde 1599. 

Pero es también destacable el hecho de que las cuatro a las que corresponden las máximas cantidades, Jerez de los Caballeros, Villanueva del Fresno, Barcarrota e Higuera de Vargas, suman un total de 108 265 reales, que representan un 71% del total de esos créditos a favor, porcentaje que se incrementa si se añaden localidades de ese espacio geográfico como son Cheles o Alconchel. 

Son localidades cuyos términos municipales son limítrofes y cercanos a la frontera portuguesa, la segunda lindante directamente con ella, y que podrían ser el ámbito preferente de actuación de la compañía. 

En 1600, después del importe de la deuda se solía especificar la fórmula de concesión del crédito, bien mediante cédula o carta de obligación, añadiéndose igualmente el plazo de vencimiento. En cambio, ese dato falta en cambio en el listado de 1602, en el que solo se registra, mediante la fórmula deue de resto..., el importe de la deuda restante tras el pago de plazos anteriores. Ocurre así en tan solo 81 de los registros, equivalente a un 12% del total. Asimismo es reseñable, del mismo modo que en el listado de 1600, el amplio margen de las cantidades adeudadas, entre los 85 maravedís de Alonso Vázquez de Valencia del Ventoso y los 333 346 maravedís de don Juan de Silva y Figueroa de Jerez de los Caballeros, indicativo de la paralela diversidad de poder adquisitivo de los clientes. 

Y respecto a Jerez de los Caballeros no es casual que la deuda mayor la tenga don Juan de Silva y Figueroa ya que el título de don y su apellido, Silva, son expresivos de su pertenencia al grupo privilegiado de la nobleza provincial, al igual que ocurre con quien le sigue en la misma localidad, don Gabriel de Silva y Vargas, otro componente del mismo linaje, y, aunque con cantidades menores, entre 50 000 y 160000 maravedís, otros miembros de la hidalguía (don Alonso Enríquez, don Vasco Malaver, don Pedro de Sotomayor). 

Algo semejante sucede con don Alonso Portocarrero de Villanueva del Fresno, doña Juana Portocarrero de Barcarrota, doña Teresa de Portocarrero de Higuera de Vargas, todos los cuales estarían siendo víctima de un proceso de endeudamiento una de cuyas causas podría ser los gastos suntuarios necesarios para la expresión de su alto status social. 

A modo de conclusión 

En el estado actual de la investigación es prematuro hablar de conclusiones, solamente de datos casi puntuales a partir de los cuales se pueden plantear algunas hipótesis de trabajo. 

Estando bien establecida la existencia en Zafra de una larga fase de crecimiento demográfico, económico y sociocultural al menos desde el siglo XV, con el apoyo de los responsables políticos del territorio del Estado de Feria del que Zafra era capital, se puede pensar, a la vista de la actividad económica subsistente a principios del siglo XVII, que la crisis ya manifestada desde la década de 1570 no se agrava hasta más avanzado el nuevo siglo. 

En esa actividad económica aparecen las compañías mercantiles como mecanismo de intercambio comercial hasta ahora poco conocido en el ámbito geográfico de la actual provincia de Badajoz y andaluzas limítrofes. 

De esas compañías el somero estudio de la fundada por dos socios, uno de ellos una mujer, dedicada al comercio de productos textiles y renovada en 1602, apunta al carácter de Zafra como centro redistribuidor de telas y tejidos elaborados en varios centros del reino de Castilla, compañías que conforman un mercado de ámbito comarcal, con un radio de actuación de unos 50 kms, afectando a localidades de distintas características demográficas y socioeconómicas y dependencias jurisdiccionales. 

Las compañías serían un componente más de una red mercantil con estrechas relaciones familiares, vinculadas a linajes de origen judeoconverso, y probables estrategias acordadas de actuación


En 1770, Amaro de Sosa aparece implicado en una "conspiración judía" e investigado por la Inquisición de Lima: https://books.google.com/books?id=NnNiAAAAMAAJ&pg=PA378&dq=%22de+sosa%22+%22inquisicion%22&hl=en&newbks=1&newbks_redir=1&sa=X&ved=2ahUKEwi2nbf_tYKWAxUlk4kEHdkDF4sQ6AF6BAgHEAM

Un Pedro de Sosa, acusado de luteranismo, huyó a Ginebra para no caer en las garras de la Inquisición en el caso de Julianillo Hernández. Se cree que la mujer era de Zafra? Año 1561.

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