Ana Espinosa de los Monteros (de los Frexinales), nuestra antepasada en Almagro, casada con Juan de Juren
Tirando del hilo de los protocolos notariales digitalizados por los mormones, he podido reconstruir una rama que daba por perdida, la de Bienvenida (y de paso la de Monesterio), por haber desaparecido los archivos parroquiales anteriores al siglo XIX. El origen de esa rama es Josefa Carballar, casada con los Barrientos Mejías/Mejías Barrientos/Muñiz Barrientos de Bienvenida. El abuelo Germán siempre dijo que por la rama de Dionisio veníamos de alguna familia de brillito. Pues bien, creo que esa rama es de la que descienden los Ortiz de la Barrera de Almendralejo, a donde nos llevaron los Barrientos sin querer.
Esos Ortiz emparentan con los Rangel, y un Rodrigo Ortiz Rangel casa con una Micaela Cárcamo y Mesa, que es la rama de brillito que acabamos de mencionar. Prácticamente todos ocupan cargos municipales (regidores, alcaldes, etc). Los Cárcamo y Mesa son un linaje cordobés que enlazó con otras casas de los primeros en reconquistar Córdoba, y terminó recalando en varios pueblos de Badajoz (en nuestro caso, Llerena, a través de Alonso Cárcamo y Mesa, natural de Córdoba, y padre de Micaela). Estos Cárcamo también conectan con los Góngora Argote.
Pero la persona que nos ocupa hoy es una almagreña, a la que llegamos a través de un Martín de Cárcamo y Mesa, ancestro de esa primera Micaela, nacido en Córdoba en 1594. Este Martín casa con una Francisca Gedler, hija de Juan Gedler (de los Fücares alemanes de Almagro) y Elena de Juren Espinosa. Y aquí es cuando la cosa se pone interesante.
Elena de Juren Espinosa nace en 1527 en Almagro. De su padre sabemos que se llamaba Juan de Juren y era alemán de nación. De su madre sabemos que nació en Almagro y se llamaba Ana de Espinosa (de los Monteros). Pero cuando repasamos los expedientes de limpieza de sangre de varios bisnietos de Ana (y nietos de Elena), estos datos parecen cada vez más vagos e inciertos, y nos topamos una y otra vez con el misterio de los orígenes de esta mujer. Hacia 1630, varios descendientes solicitan el hábito de la Orden de Calatrava y deben demostrar la limpieza de su sangre. Tanto ellos como sus testigos deben responder a varias preguntas. Entre ellas, si conocen el origen de los Espinosa, si la dicha Ana tenía otros apellidos aparte de Espinosa y esta si estaba emparentada con los Oviedo.
Las respuestas son invariablemente vagas y se repiten expediente tras expedientes:
Se afirma invariablemente que Ana de Espinosa estaba emparentada con los "Fregenales" o "Freginales". Algunos testigos añaden que también con los "Guertos" (o "Guertas"), y uno menciona a los "Campaneros" (o "Campanarios").
Otro testigo afirma que Ana era hija de un Fulano de Freginal (o Frexenal) y de una Fulana de Espinosa que a su vez era natural de Espinosa de los Monteros. Otro dice que conoció a un Espinosa en Argamasilla que decía ser "deudo" de los Espinosas de Almagro. Aquí "deudo" significa pariente.
En cualquier caso, los testigos sostienen que tanto el apellido Fregenal como el de los Espinosas son linajes de cristianos viejos muy antiguos de la villa. Pero esto no es así, como veremos a continuación.
En cuanto a la pregunta referida a los Oviedo, el motivo no es otro que los orígenes conversos de esta familia. Las familias conversas de Almagro están muy bien identificadas: la más preeminente es la que lleva el apellido Pisa, que enlazarían con los Gutiérrez (o Zúñiga) de la Caballería, los Madrid y los Oviedo, también con los Osorio. Parece razonable pensar que cuando los inquisidores decidieron hacer esta pregunta es que sospechaban del origen converso de Ana de Espinosa, y no les faltaba razón, porque esos Freginales a los que tanto aludían los testigos habían sido perseguidos, quemados y reconciliados por la Inquisición poco antes de nacer Ana, en la década de 1480.
Haim Beinart publicó los dos juicios a Leonor González, vecina de Ciudad Real, por judaizante. Leonor era la mujer de Alonso González de Frexinal, trapero, y ambos eran padres de al menos tres hijos varones, Juan, Diego y Rodrigo de la Sierra (que era cuchillero). Ninguno de ellos portará los apellidos de sus progenitores. Los Frexinales, al igual que otras familias judeoconversas, salen de Ciudad Real huyendo de la violencia que se desata contra los judíos en 1474.
Muchos se van a refugiar en Almagro, otros a Córdoba. De hecho, lo que se sabe de los Frexinales es que eligieron primero desplazarse a Palma, y posteriormente a su localidad de origen, Fregenal de la Sierra, donde muere el patriarca, Alonso González de Frexinal, antes de 1486. En 1485, tanto él como su mujer son juzgados in absentia y sus efigies quemadas por el Tribunal inquisitorial de Ciudad Real. Leonor huye a Portugal para reunirse con su hermana María Díaz, pero pronto regresará a Ciudad Real para ser juzgada una segunda vez por la Inquisición, aunque en esta ocasión lo hará en persona. Y no es otro si no su hijo Juan de la Sierra el que la convence para que regrese de Portugal. Terminará en la hoguera, pero a cambio sus hijos Juan, Diego y Rodrigo saldrán relativamente indemnes y serán finalmente reconciliados por la Iglesia.
Cabe señalar que, al contrario de lo que sostiene Rocío Velasco Tejedor en su artículo ("De financieros judeoconversos a nobleza titulada. Las estrategias de ascenso social de la familia Pisa (siglos XVI – XVII)"), a saber, que en Almagro los conversos solo se casaron entre sí, el caso de Ana de Espinosa demuestra que no fue el caso, y no solo eso, sino que lograron unirse a una de las familias más importantes de la época en Almagro, los Juren alemanes. Otro ejemplo de estas uniones exogámicas es el de un hijo de Elena de Juren, Baltasar, que casó con Juana de Zúñiga de la Caballería. Y sabemos que a Ana de Espinosa también se la conocía como "Ana de Pisa". Una teoría es que la hija menor de María Díaz, Leonor González, contrajo matrimonio en Almagro con Lope de Pisa, con quien tuvo al menos tres hijos varones, Gonzalo, Álvaro y Andrés. El primero y el segundo bachilleres en leyes. He solicitado una copia digital del testamento de Ana de Espinosa, que consta en el Archivo Histórico Nacional, con la esperanza de que en ese documento figuren los nombres de sus padres, pero si en efecto era hija de un Frexinal o de un Pisa, y visto cómo procuraron ocultar este dato posteriormente sus descendientes, es muy posible que no quisiera revelar esos apellidos de confesos en sus últimas voluntades y prefiriera llevárselos a la tumba. Dado que tuvo a su única hija en 1527, calculo que Ana debió de nacer a principios de siglo. Es decir, unos 20 años después de los procesos inquisitoriales que dinamitaron la vida de los Frexinales y tantas otras familias conversas.
En Almagro se celebrá un auto de fe el 24 de febrero de 1484. Constanza Díaz de Almagro.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4215854
https://www.jstor.org/stable/48807645
efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://u-picardie.hal.science/hal-03477909/document
Inquisición Ciudad Real (Haim Beinart)
https://archive.org/details/record
https://sefarad.revistas.csic.es/index.php/sefarad/article/download/800/993/1493
softrialso0001haim/page/n15/mode/2up
https://bibliotecadigital.rah.es/es/consulta/registro.do?id=54672





















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